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De la noche a la mañana a fines de 1985 cerca de la localidad de Villa Mercedes en San Luis, surgió un nuevo río, en una zona donde nunca hubo cursos de agua. Las barrancas que formó son galerías gigantes que tienen 25 metros de alto y 50 metros de ancho. Este fenómeno, producto de la deforestación de la región y el reemplazo de pastizales por cultivos agrícolas ocurrido durante los últimos 60 años, está avanzando a una velocidad nunca antes vista. En el camino que se va abriendo el agua ha dejado campos seccionados al medio, rutas cortadas, terrenos colapsados y casas de cien años con los cimientos partidos. El trabajo erosivo llamado “sapping” es generado por agua subterránea, que provoca colapsos y cañones. El agua no cava desde arriba hacia abajo, sino desde abajo hacia arriba. Es el mismo proceso, que formó hace miles de años algunas ramas del Gran Cañón del Colorado. El Gobierno provincial decretó en 2016 la emergencia ambiental en toda el área de la denominada Cuenca del Morro. Para remediar el daño encaró un ambicioso plan de reforestación y obliga a los productores a la rotación de cultivos por cinco años. Imagen ©CNES/Airbus ►
