Autor: admin

#196 Camino mágico

#196 Camino mágico

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La increíble y majestuosa cuesta de Lipán en Jujuy serpentea en su ascenso desde la localidad de Purmamarca hasta el Abra de Potrerillos a 4.170 metros de altura. Una obra del hombre en perfecta sincronización con la madre naturaleza que pasa por las Salinas Grandes hacia el Paso de Jama, único paso completamente asfaltado y transitable todo el año, que forma parte del corredor bioceánico del Mercosur entre Chile, noroeste y nordeste argentino, Paraguay y sudeste brasileño. Este camino milenario donde el viento y las montañas han sido protagonistas, aún hoy, a decenas de años de su construcción, sigue impactando a locales y visitantes como la primera vez.

Imagen ©CNES/Airbus ►

#195 El pueblo que dejó de existir

#195 El pueblo que dejó de existir

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En la desembocadura del río Coyle, en Santa Cruz, se encuentran los vestigios de Puerto Coig, también llamado Puerto Coyle. Debe su nombre a Antonio de Córdoba, quien denominó al lugar Bahía Coig, en recuerdo de uno de sus tripulantes el Alférez Claudio Coig Sansón. Con gran similitud fonética, los Aónikenk o tehuelches, que habitaban esta región, llamaban a este paradero Coyle que significa Laguna con agua. Esta localidad nació de la necesidad de diversos pobladores de establecimientos ganaderos ubicados a ambas márgenes del río Coyle. Para el año 1889, contaba con una dependencia policial y fue un asentamiento de importancia para su época, que creció gracias al impulso comercial que le dio el trazado inicial de la Ruta Nacional 3, que pasaba muy cerca, la actividad ganadera de la zona y el movimiento marítimo. Con el cambio de la traza de la ruta, que se alejó varios kilómetros hacia el interior, los embarques de lana se comenzaron a centralizar en las localidades de Río Gallegos o Puerto Santa Cruz, lo que generó el éxodo de los habitantes marginados también de la actividad naviera y en la década de 1960 el pueblo prácticamente dejó de existir. En la Punta Norte de la ría Coig, cercana al antiguo poblado se encuentra el Faro Coig, un faro no habitado de la Armada Argentina.

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#194 Basura Cero

#194 Basura Cero

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La Legislatura porteña aprobó hoy la cuestionada ley que habilitará la incineración de residuos urbanos. La quema de basura estaba prohibida por la Ley de Basura Cero de 2007 que buscaba la reducción progresiva de los residuos sólidos urbanos y la prohibición de enviar basura a los rellenos sanitarios para 2020. Para ello promovía la reducción en la generación de residuos, la separación selectiva, la recuperación y el reciclado. Este año debería haberse reducido el 75% del enterramiento, sin embargo en la Ciudad apenas se recicla el 10% de las 6.000 toneladas diarias, incluso el año pasado subió 1% la cantidad de desechos que fueron al relleno Norte III, en José León Suarez. Ayer los recicladores urbanos difundieron un documento reservado de la Agencia de Protección Ambiental porteña para conseguir la aprobación y la estrategia para lograr adhesiones al proyecto en los medios. Un manual para “vender” las plantas incineradoras donde se específica qué referentes del medio ambiente y periodistas podían apoyar la iniciativa y se establecían las pautas para lograr torcer el rumbo de la opinión pública. Quedó al descubierto las prácticas de manipulación mediáticas y la maquinaria montada para influenciar periodistas y confundir a la ciudadanía. La incineración es una fuente de emisión de compuestos tóxicos para la salud y sustancias cancerígenas como las dioxinas y los furanos, que se sumará a la contaminación aérea de una ciudad ya saturada de contaminantes, como Buenos Aires. La Ciudad planea construir 3 plantas de incineración con un costo de U$S500 y U$S800 millones cada una, en vez de invertir en programas de educación y centros de separación. El gran negocio de la basura con un nuevo capítulo escandaloso en puerta, para provecho de unos pocos y condenado al fracaso sin un plan serio para lograr una cultura de separación y reducir la generación de basura.

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#193 La banda salvaje

#193 La banda salvaje

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El asalto al Great Express selló el destino de los bandoleros Butch Cassidy y Sundance Kid. Con una gran recompensa por sus cabezas debieron huir de los EEUU. El destino elegido fue la lejana Patagonia. Arribados con nombres falsos en 1901 al valle de Cholila en Chubut, se abocaron a construir una cabaña a orillas del río Blanco con troncos puestos horizontalmente, tejuelas de ciprés, puertas y ventanas guillotina y empapelado en las paredes, con la premisa de convertirse “en honrados ganaderos y buenos vecinos”. La casa estaba preparada para resistir un tiroteo y tenía un túnel hasta el río, donde siempre había caballos ensillados y listos para huir. Hacia 1905 llegaron a tener 900 vacas, 1500 ovejas y 40 caballos en la propiedad de 6.000 hectáreas que incluía una gran caballeriza y cuatro establos. Sin embargo no pudieron doblegar el peso de su propio destino y en 1908 se asociaron con unos gringos recién arribados para rearmar la “banda de los norteamericanos” que azotaría la Patagonia durante casi cuatro años hasta que los agentes federales dieron con su paradero. Alertados por un comisario local del pedido de captura, huyeron rumbo al lago Nahuel Huapí, donde cruzaron hacia a Chile.

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La gran caravana


#192 Basurero Nuclear

 

La gran caravana

Más de 20 años transcurrieron desde la multitudinaria marcha que dio un portazo definitivo al proyecto del basurero nuclear. Más de cuatro mil personas recorrieron 450 kilómetros de ripio a través de la estepa patagónica para llegar a Gastre, dando la más contundente respuesta al gobierno de Carlos Menem, que pretendía pisotear la Constitución Provincial, imponiendo el primer repositorio de residuos radioactivos de alta actividad del planeta.

Las noticias llegadas de Buenos Aires en el mes de junio de 1996 convulsionaron a Chubut. Un plenario de cinco comisiones de la Cámara de Diputados de la Nación daba potestades a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) para decidir el emplazamiento de un «repositorio final para residuos de alta, media y baja actividad». El despacho además expresaba que «de no llegarse a un acuerdo con la provincia en cuyo territorio se propusiese la localización de su emplazamiento, el Poder Ejecutivo Nacional remitirá los antecedentes a una comisión bicameral del Congreso de la Nación que se constituirá a tal efecto, la que deberá expedirse sobre la localización definitiva, siendo ello vinculante para las partes intervinientes». De esta manera pasaban por arriba el artículo 110 de la Constitución de Chubut que prohíbe taxativamente desde la reforma de 1994 «la introducción, el transporte y el depósito de residuos radioactivos».

La historia comienza a principios de 1980, cuando la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) anunció que construiría un repositorio de Residuos Radioactivos de Alta Actividad, conocido comúnmente como “basurero nuclear”, en Sierra del Medio, a 70 km de Gastre, que en ese momento tenía alrededor de 400 habitantes. Este sería el primero del mundo.

En Chubut los pobladores comenzaron a organizarse, reunieron 8.000 firmas en octubre de 1986 y las entregaron al entonces presidente Raúl Alfonsín que visitaba la ciudad de Trelew en ocasión de su centenario. En ese entonces se dijo que el proyecto quedó paralizado, sin embargo después de 1991 comenzó nuevamente el movimiento de la CNEA en la zona que culmina en 1996 con la resolusión de la Comisión de Energía de Diputados de la Nación que aprobó la construcción del basurero atómico.

La marea privatizadora del gobierno menemista había llegado a la energía nuclear con la intención de deshacerse de las centrales nucleoeléctricas y obtener una buena renta alquilando el basurero atómico a las potencias mundiales, que al día de hoy no saben qué hacer con la letal escoria radioactiva. A 70 años del inicio de la era nuclear, no existe un solo repositorio de residuos radioactivos de alta actividad en el planeta.

La gran caravana a Gastre produjo un fuerte impacto en los medios nacionales e internacionalizó una lucha que había comenzado en la década del 80 gracias al empuje de Javier Rodríguez Pardo, reconocido militante fallecido el año pasado, fundador del Movimiento Antinuclear del Chubut y referente del ecologismo latinoamericano. El gobierno de entonces no tuvo en cuenta que el pueblo de Chubut llevaba 13 años batallando sin claudicaciones contra el repositorio nuclear.

Desde que se anunció el proyecto en el Parlamento nacional se sucedieron actos, marchas y movilizaciones espontáneas por toda la Patagonia: 3.500 estudiantes salieron a las calles en Caleta Olivia, en Puerto Madryn una inmensa cadena humana con más de 5 mil jóvenes escribía con sus cuerpos, sobre la arena de la playa: «No al Basurero Nuclear. Patagonia No Nuclear», en Trelew se registraban fuertes movilizaciones y actividades en la Plaza Independencia, y así en muchos lugares. De esta manera se iba dando un rechazo rotundo en todos los rincones de la Patagonia, repulsa que a esa altura encontraba eco en funcionarios que habían mantenido un sospechoso silencio durante los años anteriores.

La consigna de marchar a Gastre fue lanzada por Javier Rodríguez Pardo en una de las masivas concentraciones en la Plaza Independencia de Trelew. En cuestión de días se gestionaron decenas de colectivos (que no alcanzaron) para trasladar a más de 4 mil anotados. Cientos de vehículos particulares fueron también de la partida. No hubo medio nacional, televisivo ni gráfico que no haya cubierto el rotundo rechazo de los chubutenses al sepulcro radioactivo. Las imágenes de la interminable caravana de vehículos daba la vuelta al mundo.

Recordar la gesta antinuclear de Gastre es imprescindible; los más jóvenes deben saber que antes de su nacimiento fueron condenados a vivir con el primer cementerio nuclear del planeta. Reflexionar sobre lo que pretendían poner dentro del macizo de Sierra del Medio estremece. El plutonio -239 por mencionar uno solo de los radionucleidos- tiene una vida media de 24.200 años, recién después de este tiempo decaerá a la mitad su capacidad de hacer daño. Sepamos, la millonésima parte de un gramo de plutonio causa cáncer.

A 20 años de aquella gran marcha, no existe hoy un Repositorio de Residuos Radioactivos de Alta Actividad funcionando en ningún lugar del mundo. Los pocos intentos por construirlos fracasaron, demostrando que la industria nuclear no tiene respuesta para el peor flagelo que genera: la letal basura radiactiva generada tras la fusión nuclear de los reactores atómicos.

La lucha de Gastre, hizo posible que se introduzca en la Constitución Provincial y Nacional la prohibición del ingreso al territorio nacional de residuos radiactivos o susceptibles de serlo. Gastre es, además, el antecedente inmediato de las asambleas socioambientales y una referencia inevitable de muchas batallas ganadas por los pueblos en defensa de sus territorios. Esta movilización representó uno de los hitos de la lucha socio ambiental, antecedente inmediato de las grandes movilizaciones contra la megaminería en otros puntos del país como Esquel, Famatina y Gualeguaychú, donde los pueblos se levantaron rechazando la imposición de proyectos perjudiciales para la vida de las poblaciones.

Mirando atrás, dos enseñanzas quedan muy claras; la primera, es que aún no hemos logrado construir alternativas económicas a los modelos cortoplacistas y contaminantes -ligados mayormente a grandes intereses económicos transnacionales-, y que impliquen un desarrollo sostenido en el tiempo y sosteniendo el medio (los ecosistemas) en el que vivimos, un desarrollo por y para el bien de las comunidades. La segunda, que mientras eso no suceda, una creciente conciencia ambiental impulsará a nuestros vecinos a rechazar que sus territorios sean declarados zona de sacrificio.

#192 Basurero Nuclear

#192 Basurero Nuclear

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En 1996 más de cuatro mil personas recorrieron 450 kilómetros de ripio a través de la estepa patagónica, para manifestarse y poner fin al proyecto del gobierno de Carlos Menem, que pretendía pisotear la Constitución Provincial, imponiendo en la localidad de Gastre, el primer repositorio de residuos radioactivos de alta actividad del planeta. El emplazamiento elegido fue la Sierra del Medio, poseedora de un batolito granítico (roca formada en la corteza terrestre y que nunca salió a la superficie). Allí serían sepultados por diez mil años, setenta y cinco metros cúbicos de residuos radiactivos envasados en una matriz vítrea fundida en un recipiente de acero inoxidable, cubierto de plomo. A demás, la fiebre privatizadora había llegado a la energía nuclear con la intención de alquilar el basurero atómico a las potencias mundiales, que al día de hoy no tienen solución para la letal escoria radioactiva. A 70 años del inicio de la era nuclear, no existe un solo repositorio de residuos radioactivos de alta actividad en el planeta. La gesta antinuclear de Gastre es el antecedente inmediato de las asambleas socioambientales y una referencia inevitable de muchas batallas ganadas por los pueblos en defensa de sus territorios. No debemos olvidar que faltó poco para ser condenados a vivir con el primer cementerio nuclear del planeta.

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La historia detrás de la imagen: “La gran caravana”

#191 El pueblo sumergido

#191 El pueblo sumergido

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Cuando en 1946 se firmó el tratado binacional para la construcción de la represa de Salto Grande, sobre el río Uruguay, ya se sabía que el pueblo de Federación, en Entre Ríos, quedaría inundado por las aguas del embalse. Durante treinta años muchos creyeron que no se haría nunca, hasta que en 1974, comenzaron las obras. Tres años mas tarde se inició la construcción de la nueva ciudad, a 5 kilómetros del pueblo, que seria demolido y luego inundado. Para 1979 el agua avanzaba y comenzó el traslado. De un pueblo de casas grandes y lleno de árboles, pasaron a vivir en un lugar a medio terminar, con viviendas levantadas con un sistema de construcción de molde en 16 meses. Los federaenses debieron dejar atrás sus hogares y sus recuerdos de vida para instalarse en una ciudad en plena construcción, sin vegetación y con falta de servicios esenciales. Mientras, sobre el viejo pueblo avanzaban las topadoras. Nueva Federación, treinta años después, es una localidad prolija, simétrica y llena de flores. Cada tanto, en épocas donde el nivel del embalse es bajo, asoman los cimientos y las calles del pueblo sumergido. En la década del `90, la comunidad impulsó la búsqueda de aguas termales y en 1997 se inauguró el Primer Parque Termal de la Mesopotamia. La nueva ciudad encontró un motivo para volver a vivir: convertirse en el mayor centro termal del litoral.

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#190 Guardianes de Antofagasta

#190 Guardianes de Antofagasta

 

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El volcán La Alumbrera, distante 8 km de la pequeña población de Antofagasta de la Sierra en Catamarca, deslumbra a todo aquel que lo visita por su singular belleza. Este gigante dormido se distingue por una especie de manchas blancas que denotan el origen de su nombre: el rastro del alumbre. Junto con el volcán Antofagasta son algo así como una pareja de custodios, negros guardianes, de presencia imponente con los que se tropiezas a las puertas de Antofagasta de la Sierra.

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#189 El fin de la 40

#189 El fin de la 40

 

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Punta Loyola, en Santa Cruz, es el lugar donde se unen el mar Argentino con la ría de Gallegos. También es el punto final del recorrido de la Ruta Nacional Nº40 y terminal del ferrocarril que comunica con Yacimiento Río Turbio. Aquí se encuentra el muelle de aguas profundas de Río Gallegos, un importante puerto pesquero y de barcos mineraleros con instalaciones para almacenamiento de carbón y gas natural. Desde la costa se puede observar la Isla Deseada o de los Pingüinos, un pequeño islote habitado por una colonia migratoria de pingüinos, cormoranes, gaviotas y gaviotines.

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#188 Gigante herido

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El Glaciar Viedma, el gran coloso helado de la Argentina, retrocedió en los últimos tres años tanto como en los 17 años anteriores. El frente de esta mole de hielo, el más grande del parque nacional Los Glaciares, retrocedió 1 kilómetro, de los cuales el 40% ocurrió en forma precipitada en los últimos diez meses. Conocido por las tres bandas de cenizas que lo cubren producto de erupciones pasadas, desciende del Campo de Hielo Patagónico Sur y corre en un cañón formado entre los cerros Huemul y Campana para desembocar sobre el lago Viedma. Los científicos creen que el retroceso se aceleró en 2015 y continúa hasta ahora porque aumentó la profundidad del lago y se ensancharon las zonas más profundas. A principios de este año y debido a esta retracción se dificultó el acceso al hielo y debió ser suspendido el tekking sobre el glaciar. Igualmente se puede hacer una excursión en las cercanías del frente y caminar sobre un promontorio rocoso que hasta hace muy poco estuvo cubierto por hielo.

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