Autor: admin

#187 Playeras

🛰️

La bahía de San Sebastián, al noreste de la isla Grande de Tierra del Fuego es el área más importante de la Reserva Costera Atlántica, por la gran concentración de aves playeras migratorias. Tiene un paisaje estepario con pastizales y matorrales xerófilos, con algunas manchas de bosque de ñires. La amplia zona intermareal es de suelo fangoso cuando la marea está baja. Cada año, llegan miles de aves de diversas especies, entre ellas, las migradoras de largas distancias, que dos veces al año, recorren América de punta a punta. Pasan aquí la etapa no reproductiva de su ciclo, muy ocupadas en alimentarse intensivamente en las amplias planicies intermareales hasta ganar el peso que les permita afrontar, al terminar el verano austral, una nueva migración hacia sus áreas reproductivas en el norte del continente. Las aguas son habitadas por colchones de macroalgas, que forman extensos bosques donde viven crustáceos, moluscos y peces.​ Alrededor de 21 especies de cetáceos se reproducen y alimentan en sus aguas.

Imagen ©CNES/Airbus ►

#186 Los árboles de piedra

🛰️

En la zona cercana a Jaramillo, al noreste de la provincia de Santa Cruz, hace 150 millones de años el clima era muy húmedo, lo que hizo que crecieran bosques inmensos formados por antepasados de los pehuenes y las araucarias actuales. Luego, en el período Cretácico, se levantó la cordillera de los Andes que bloqueó los vientos húmedos del Pacífico y una lluvia de lava y ceniza hizo que los bosques murieran y se petrificaran. Hoy en día, protegido por el Parque Nacional Bosques Petrificados, este increíble lugar alejado de cualquier poblado, en el medio del desierto, clima seco y sin agua por falta de lagunas o arroyos, se puede visitar el yacimiento fósil de árboles más importante de la Argentina y que resguarda los ejemplares petrificados más grandes del planeta.

Imagen ©digitalglobe ►

#185 Salto del Agrio

🛰️

El río Agrio nace en el Volcán Copahue. Sus aguas tienen un color blanquecino y turbio, de aspecto lechoso, por su gran contenido de ácido sulfúrico; su gusto es agrio como el jugo del limón. En su curso descendente entre montañas rocosas de basalto piramidal, tapizadas con Araucarias o pino Pehuén, deja siete saltos entre los que se encuentra la espectacular Cascada del Agrio. Una sorprendente formación rocosa a la que se llega luego de encontrar varias cascadas menores. El agua cae al vacío con gran estrépito hacia una pileta natural desde una altura de 60 metros enmarcada por rocas basálticas deslumbrantes, teñidas de diferentes tonos, especialmente dorados. La cuenca del río Agrio es de origen glaciar y está situada dentro de una depresión de características volcánicas. Tanto las paredes encajonadas como el piso son producto del enfriamiento de lava derramada en épocas anteriores, que adoptó formas caprichosas y colores de acuerdo a los minerales que la conformaron.

Imagen ©CNES/Airbus ►

El megabasurero de residuos mineros


#184 La basura de mi vecino

 

El megabasurero de residuos mineros

Una minera chilena instalada a pocos kilómetros de la frontera con Argentina creó una escombrera de material potencialmente contaminante en territorio sanjuanino, en el que arrojó unas 55 millones de toneladas de residuos peligrosos entre 2007 y 2012.

La historia empezó en 2004, cuando el gobierno chileno autorizó a la firma Antofagasta Minerals la instalación de la escombrera Cerro Amarillo, al norte del yacimiento Los Pelambres, la séptima mina de cobre más grande del mundo. El botadero se usó, por lo menos, entre fines de 2007 y 2012. Allí arrojaron todos los deshechos de la mina: desde neumáticos hasta rocas sin valor comercial por el bajo o nulo contenido de los minerales buscados, pero capaces de provocar drenaje ácido, una forma de contaminación.

La escombrera mide 105 hectáreas, lejos de las 88 que le habían autorizado, y tiene unos 70 metros de altura. Recién en 2011 salió a la luz que la mitad –algo así como 70 canchas de River Plate– está ubicado del lado argentino de la frontera, en terrenos de otra minera, el proyecto El Pachón, ubicado en el departamento sanjuanino de Calingasta, actualmente en manos de la minera suiza Glencore.

Las primeras quejas fueron informales. Los propietarios de El Pachón le pidieron a sus colegas chilenos que retiren la escombrera, pero del otro lado hicieron oídos sordos. Glencore se encontró con un peso pesado de la megaminería: Antofagasta Minerals, controlada por el Grupo Luksic –uno de los más poderosos de Chile– y un consorcio japonés, que se reparten la empresa en un 60 y 40 por ciento, respectivamente.

En 2014, Glencore presentó una demanda civil, en la que reclamó la “mudanza” del botadero a Chile, la remediación ambiental y el pago de un “canon” en concepto de alquiler. Les respondieron que el reclamo era “oportunista”.

El fundamento legal de la defensa de Antofagasta Minerals es que el propio gobierno chileno autorizó el botadero en base a una serie de mapas publicados por el Instituto Geográfico Militar de Chile a mediados de la década del 80, que ubicaban la zona de la escombrera al otro lado de Los Andes, y que la frontera fue modificada en 2012. Pero ese año lo único que ocurrió es que se agregaron hitos en la frontera. O sea que se reforzaron los límites, pero no se cambiaron. Es una zona que pertenece a Argentina y sobre la que nunca hubo diferencias entre los dos países.

Ante la falta de avances judiciales, Glencore presentó en marzo del año pasado una denuncia penal contra los últimos tres gerentes generales de la firma: Ignacio Cruz Zabala, Alberto Cerdá Mery y Robert Andrew Mayne-Nicholls. ¿Los supuestos delitos? Usurpación, usurpación de aguas, contrabando y violación a le ley de residuos peligrosos. La Fiscalía consideró que había que llamarlos a indagatoria, pero el juez Leopoldo Rago Gallo no avanzó.

Poco antes de que Glencore presentara la denuncia penal, el 8 de abril de 2015, el abogado contratado por Los Pelambras, Andrés Jana, le envió dos cartas a la ministra de Minería chilena, Aurora Williams, que antes de asumir trabajaba como gerente de Antofagasta Terminal Internacional, una firma controlada por el Grupo Luksic. Las dos misivas tenían pedidos a los que no debería haber accedido.

Primero, le pidió un certificado que reconozca que Minera Los Pelambres actuó de buena fe. El documento fue emitido dos semanas después con membrete oficial del Ministerio de Minería y la firma del jefe de Gabinete de la cartera, Adolfo Galindo. Se trató de un trámite irregular por varias cuestiones, entre ellas, que el Gobierno no tiene atribuciones para garantizar la buena fe de una empresa y que la Cancillería ya había definido el conflicto como “un tema entre empresas particulares”.

En segundo lugar, le solicitó los resultados de un peritaje técnico que se realizó en las aguas de alrededor de la escombrera. Ese estudio probaba, supuestamente, que no había contaminación en la zona, lo que reforzaba el argumento de Antofagasta Minerals de que trasladar la escombrera, además de costar unos 200 millones de dólares, provocaría más contaminación. El problema es que las muestras habían sido analizadas por la consultora SGS, contratada por Los Pelambres. Y fue la propia minera la que le entregó los resultados al Gobierno. Aun así, el jefe de Gabinete se los dio al abogado Jana con el timbre oficial y su firma. Fue una maniobra para hacer aparentar al estudio como un peritaje estatal.

Todo terminó con un sumario interno y la salida del jefe de Gabinete ministerial. Al poco tiempo volvió como asesor de la ministra y finalmente fue sancionado en diciembre a pagar una multa equivalente al 10% de su sueldo. La sacó barata.

Lejos de los análisis elaborados por SGS, en mayo del año pasado se conoció otro estudio que confirmó que la escombrera contaminó el suelo argentino y que los análisis de Antofagasta Minerals habían sido hechos en una laguna alejada, ubicada a 2 kilómetros de la escombrera, que si bien no presentaba agua ácida, sí tenía agua alcalina.

Este nuevo trabajo que confirmó el daño ambiental lo elaboró la consultora URS AECOM por pedido de Glencore. Concluyó que desaparecieron algunas lagunas que fueron cubiertas con escombros, que otras van camino a extinguirse, que el volumen de agua en la zona cayó, que las vegas se están secando, que la escombrera produjo una alteración en el normal escurrimiento de las aguas hacia abajo, y que si no se hace nada, se va a terminar contaminando el río Carnicería, que alimenta al río San Juan.

Los investigadores ambién localizaron 470 neumáticos gigantes del lado argentino, que con el tiempo experimentarán una peligrosa descomposición parcial que liberará tóxicos muy peligrosos. El informe aclaró que la escombrera ni siquiera cumple con su propio plan de manejo de residuos, que exige, entre otras cosas, la colocación de material aislante bajo las gomas, en concreto, “polietileno de 0,03 milímetros de espesor entre dos capas de arena y una superior de gravilla”.

Lo más grave tiene que ver con la capacidad del material estéril para generar drenaje ácido. Mientras el Estudio de Impacto Ambiental de Cerro Amarillo –hecho antes de que se autorizara la escombrera– aseguró que no iba a haber impacto ambiental, la investigación arrojó que “casi todo el material depositado tiene un potencial neto de acidez y va a producir aguas ácidas”.

En efecto, cuando se midió el volumen de acidez de la laguna LC4, ubicada a menos de 200 metros del botadero, del lado argentino, se encontró “un pH de 4,4, lo cual corresponde a aguas ácidas, muy probablemente debido a drenajes provenientes de la escombrera”. También se notó que “presenta altos valores de conductividad, y altas concentraciones de sulfato, nitrato y cobre, entre otros parámetros, al igual que la laguna LC5, actualmente semicubierta por la escombrera”. Y que en la zona hay “contaminación por nitrato como nutriente limitante”.

A la hora de analizar las imágenes satelitales, el informe halló que entre 2006 y 2014 las lagunas pasaron de ocupar 18,5 a 13,2 hectáreas, y que las vegas cayeron de 13 hectáreas a 4,3 entre 2006 y 2010. Ese estudio de la minera chilena reconoce que hay drenaje superficial de aguas hacia el territorio argentino, pero el plan de manejo del agua elaborado para Los Pelambres fue diseñado para aguas que fluyen hacia el rajo abierto de la mina, del lado chileno, por lo que está mal hecho. De hecho, en una visita de campo, los investigadores de URS AECOM vieron que buena parte de las lagunas chilenas se secaron, lo que indica que el flujo se dirige al lado argentino.

Por último, el informe subrayó la falta de actividades de monitoreo en la zona, o, dicho en criollo, la ausencia absoluta de control, tanto estatal como privado.

En mayo del año pasado, el juez Miguel Ángel Gálvez, titular del Juzgado Federal 1 de San Juan, ordenó –como medida cautelar– el aislamiento absoluto de la escombrera hasta tanto decida si debe ser retirada o no. Pero la minera chilena no acató.

Al mes siguiente, el 17 de junio, el abogado sanjuanino Diego Seguí le envió una carta al ministro de Minería provincial, Felipe Saavedra, exigiéndole que intervenga. Finalmente, el fiscal de Estado Guillermo De Sanctis se presentó en el expediente 40 días después. Fue ese funcionario quien el 10 de agosto acordó durante una audiencia de conciliación con los abogados de la minera el “aislamiento ambiental y sustentable” de la escombrera. No pidió ningún tipo de indemnización.

Luego de una serie de pasos formales, el 28 de abril pasado el gobierno provincial firmó un acuerdo con Los Pelambres, que en realidad es una materialización de la medida cautelar, ya que establece más o menos lo mismo: que la escombrera no será removida, sino aislada; todo, financiado por Antofagasta Minerals y bajo el control del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), un organismo completamente desprestigiado entre los ambientalistas, ya que es el mismo que debía auditar lo que ocurría en la mina Veladero, donde en septiembre del año pasado se derramaron millones de litros de agua cianurada al río Potrerillos, en San Juan. Pero con un agregado: Los Pelambres sólo será responsable de la calidad de la obra por 10 años.

Los ambientalistas cuestionan cuatro aspectos de ese acuerdo:

Uno: la minera chilena se ahorrará 200 millones de dólares y no pagará ningún tipo de indemnización.

Dos: no es la mejor solución. Apenas unos meses antes, en agosto de 2015, el Diario de Cuyo consultó a cuatro expertos del sector minero que coincidieron en que “es más conveniente retirar la escombrera que remediarla para que no tenga efectos contaminantes”. Opinaron cuatro defensores de la actividad, incluido el titular de la Cámara Minera de San Juan, Jaime Bergé, quien pidió la semana pasada la derogación de la ley de glaciares.

Tres: el acuerdo debería pasar por el Congreso. “Un convenio que tiene por objeto la remedición de un daño ambiental causado dentro del territorio nacional (San Juan) por un sujeto extranjero (Antofagasta Minerals) desde otro país (Chile) exige ser tratado por el Congreso en virtud de la Constitución Nacional. Es una cuestión federal”, explicó a Infobae el abogado Diego Seguí. Y aclaró que el material arrojado a la escombrera se ajusta a la definición de desechos peligrosos descripta en el Convenio de Basilea, ratificado por la ley 23.922.

Cuarto: es inconstitucional. El artículo 41 de la Carta Magna es muy claro al respecto, ya que prohíbe “el ingreso al territorio de residuos actual o potencialmente peligrosos”.

#184 La basura de mi vecino

🛰️

La compañía minera chilena Antofagasta Minerals, con actividades en la frontera con la provincia de San Juan creó un megabasurero de residuos de forma clandestina, pero en suelo argentino. La escombrera en la que arrojó 55 millones de toneladas de desechos peligrosos entre 2007 y 2012, equivale a 70 canchas de River Plate. Como resultado de la actividad desaparecieron algunas lagunas que fueron cubiertas con escombros, otras van camino a extinguirse, el volumen de agua en la zona cayó, las vegas se están secando, la escombrera produjo una alteración en el normal escurrimiento de las aguas hacia abajo, y si no se pone freno, se va a terminar contaminando el río Carnicería, que alimenta al río San Juan. El hecho fue relativizado por la empresa con un informe de impacto fraudulento y con el amparo de las autoridades del Ministerio de Minería de Chile. Luego de años de litigio, el gobierno provincial firmó un acuerdo para que la zona sea aislada, pero el botadero no será removido y la compañía chilena sólo será responsable por la calidad de la obra durante 10 años. En un caso escandaloso, con los ingredientes de corrupción, poder y dinero, los ambientalistas exigen la intervención del Congreso nacional, ya que involucra el movimiento transfronterizo de desechos tóxicos, prohibido por la Constitución. (Para referencia, una línea suave amarilla demarca el límite entre ambos países).

Imagen ©digitalglobe ►

La historia detrás de la imagen: “El megabasurero de residuos mineros”

#183 Pacú a la parrilla

🛰️

A pocos kilómetros de Apóstoles, entre las plantaciones de yerba mate y té de un tradicional establecimiento misionero, se encuentra un desarrollo de la acuicultura a gran escala, para la cría de Pacú. Los peces crecen en estanques que simulan las condiciones de su hábitat natural y son alimentados con dietas balanceadas. En los tajamares, piletones de cría y engorde del NEA se genera el 80% de la producción de pescado de cultivo nacional.

Imagen ©digitalglobe ►

#182 El Valle de las Lágrimas

🛰️

El 13 de octubre de 1972 el avión en el que viajaba el equipo de rugby Old Christians de Uruguay hacia Santiago de Chile cayó en la Cordillera de los Andes. El mundo se conmocionó 72 días más tarde, con la noticia de que hubo sobrevivientes y que dos de ellos lograron salir del infierno por sus propios medios. En busca de auxilio, los jóvenes realizaron una penosa travesía hacia Chile desconociendo que se encontraban a tan solo 30km de la vera del río Atuel y los puesteros Argentinos. La cadena de Don Hilario cierra el horizonte a unos 4.400 metros sobre el nivel del mar y da un marco imponente. El glaciar Las Lágrimas, que corona la formación montañosa, actuó de tobogán que amortiguó la caída del fuselaje. Cruces hincadas entre pilas de piedra coronan la tumba común. A su lado hay pequeños restos del avión Fairchild, harapos que fueron abrigo, banderas, placas recordatorias y un monolito con los nombres de los viajeros. El fuselaje, que fue quemado en los días posteriores al rescate, cayó en una grieta del glaciar y fue sepultado por las nevadas. Cerca de la tumba se encuentran restos del ala del avión, un tren de aterrizaje trasero, el delantero y esqueletos de asientos. La “Tragedia de los Andes”, dónde 16 de los 45 viajeros lograron imponerse a la adversidad y superar las condiciones más extremas a las que puede someterse el hombre, fue el accidente aéreo más famoso de la historia.

Imagen ©CNES/Airbus ►

#181 Anfiteatro

🛰️

En un lugar poco poblado, a 50 km de la ciudad de Bariloche, dónde la flora y la fauna viven a gusto del viento, se encuentra una formación natural realizada por el paso del río Limay a través del tiempo con forma de anfiteatro. Es parte de la mística ruta 40 y una de las vistas panorámicas más imponentes de la zona, donde el agua es pura y transparente. Los aventureros pueden hacer una “flotada” y disfrutar del paisaje de transición de la cordillera a la estepa, atravesando el anfiteatro, desde el agua. No hay rápidos, pero el gran caudal del río y el paso a través de la singular geografía hace muy atractivo el paseo. Aguas abajo, comienza el valle Encantado, que presenta variadas y llamativas formaciones rocosas de origen volcánico, logradas por la erosión del agua y el viento a lo largo de los años. Imagen ©CNES/Airbus ► ► Tumblr

#180 Alerce Abuelo

🛰️

El Alerzal milenario, ubicado dentro del Parque Nacional Los Alerces y al que se accede tras navegar por las aguas del Lago Menéndez resguarda un tesoro de la naturaleza a orillas del Río Cisne. El Alerce Abuelo, echó raíz hace 2600 años, cuando Babilonia derrotaba al imperio Egipcio y creció lentamente mientras Alejandro Magno conquistaba desde Grecia hasta la India, mientras se construía la Muralla China. Ya era adulto cuando nació Jesucristo. Fue contemporáneo al desarrollo de las culturas andinas y a las cruzadas de oriente. Fue testigo temporal de la llegada de Colón y de la declaración de la independencia. Los pueblos originarios lo veneraban como Lahuan o Abuelo Solitario, debido a que perduraba de pie en el bosque mientras que otros cientos de ejemplares caían a su lado. Su ubicación geográfica fue clave para sobrevivir a cambios climáticos, a volcanes e incendios. Y a todas las revoluciones del mundo moderno. De 57 metros de alto y 2,8 metros de diámetro, es el segundo árbol más longevo del planeta. Crece un milímetro de diámetro por año y requiere un ambiente especial de humedad: llueve 300 días de los 365 días del año. Por su parte, la formación del Alerzal Milenario fue un proceso lento. Sobrevivió al cambio climático, protegido por la cordillera de Los Andes, y es un bosque prácticamente inexplorado. La mayor parte del Parque Los Alerces es territorio virgen. El alto grado de preservación hizo posible que un sector fuera distinguido como Patrimonio Mundial, sello que solo tienen cuatro parques en la Argentina. Y apenas 300 alrededor del mundo. Imagen ©CNES/Airbus ►

#179 Río Nuevo

🛰️

De la noche a la mañana a fines de 1985 cerca de la localidad de Villa Mercedes en San Luis, surgió un nuevo río, en una zona donde nunca hubo cursos de agua. Las barrancas que formó son galerías gigantes que tienen 25 metros de alto y 50 metros de ancho. Este fenómeno, producto de la deforestación de la región y el reemplazo de pastizales por cultivos agrícolas ocurrido durante los últimos 60 años, está avanzando a una velocidad nunca antes vista. En el camino que se va abriendo el agua ha dejado campos seccionados al medio, rutas cortadas, terrenos colapsados y casas de cien años con los cimientos partidos. El trabajo erosivo llamado “sapping” es generado por agua subterránea, que provoca colapsos y cañones. El agua no cava desde arriba hacia abajo, sino desde abajo hacia arriba. Es el mismo proceso, que formó hace miles de años algunas ramas del Gran Cañón del Colorado. El Gobierno provincial decretó en 2016 la emergencia ambiental en toda el área de la denominada Cuenca del Morro. Para remediar el daño encaró un ambicioso plan de reforestación y obliga a los productores a la rotación de cultivos por cinco años. Imagen ©CNES/Airbus ►